Pucallpa: Cuando el Estado abandona a sus defensores: Guillermo Ñaco Rosas postrado sin apoyo en EsSalud
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Periodista: Roberto Alván
Guillermo Ñaco Rosas exponiendo las necesidades de sus pueblos
10/01/2026 Guillermo Ñaco Rosas no solo lucha contra una insuficiencia renal crónica que deteriora aceleradamente su cuerpo. Lucha, una vez más, contra un Estado que le ha dado la espalda. Postrado en el hospital de EsSalud Pucallpa, su situación revela con crudeza las fallas estructurales de un sistema de salud que abandona a quienes dedicaron su vida a defender la Amazonía y los derechos de los pueblos indígenas.
Un líder histórico reducido al olvido institucional
Ñaco Rosas es un histórico dirigente indígena de la selva central y de la provincia de Atalaya. Durante décadas alzó la voz frente al avance ilegal sobre territorios ancestrales y exigió respeto para las comunidades originarias. Hoy, ese mismo país por el que luchó lo mantiene en el abandono sanitario.
Los médicos han confirmado que sus riñones están paralizados y que otros órganos vitales ya presentan un serio compromiso. Su estado es crítico. A pesar de ello, el sistema de salud no garantiza condiciones mínimas para una atención digna.
Enfermar sin red de apoyo en la ciudad
Guillermo Ñaco Rosas no tiene familiares en Pucallpa que puedan acompañarlo ni recursos económicos para cubrir gastos básicos derivados de su hospitalización. EsSalud, por su parte, no asume costos esenciales que su situación demanda, dejándolo en una condición de extrema vulnerabilidad.
La burocracia y la indiferencia institucional pesan más que la urgencia médica. En la práctica, su permanencia en el hospital depende de gestiones solidarias y de la voluntad de terceros
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Defender la Amazonía no garantiza el derecho a la vida
El caso de Ñaco Rosas no es una excepción. Es el reflejo de una política pública que invisibiliza a los pueblos indígenas: los convoca en discursos oficiales, los exhibe como símbolo de diversidad, pero los descarta cuando enferman o envejecen.En el Perú, defender la Amazonía y los derechos colectivos no asegura ni siquiera el acceso efectivo al derecho fundamental a la vida y a la salud.
Solidaridad ciudadana frente al silencio del Estado
Hoy, Guillermo Ñaco Rosas sobrevive gracias a la solidaridad ciudadana. Colectivos, amigos y personas anónimas intentan suplir lo que el Estado no cumple. Mientras tanto, las instituciones que prometieron inclusión y justicia social guardan silencio.
La agonía de este líder indígena no solo interpela al sistema de salud. Interpela a un país entero que sigue fallando a quienes lo defendieron cuando nadie más lo hacía.

