Mazamari – Pangoa: dos décadas de un conflicto territorial que se reactiva cada vez que se acercan las elecciones
20/11/2025 Por más de veinte años, la controversia por los límites territoriales entre los distritos de Mazamari y Pangoa, en la provincia de Satipo, ha permanecido en un limbo administrativo que ninguna autoridad distrital, provincial ni regional ha logrado resolver. Lejos de avanzar hacia una definición técnica, el conflicto ha terminado convertido en un insumo político recurrente: cuando se aproximan las campañas electorales, el tema resurge como una herramienta de identidad distrital y, en ocasiones, como un combustible para la polarización local.
Un conflicto utilizado como bandera política
Desde aproximadamente el año 2005, cada proceso electoral ha sido escenario de un fenómeno repetido: candidatos y autoridades apelan al sentimiento identitario de sus poblaciones para defender posiciones territoriales inamovibles. Esta “atomización identitaria”, basada en la defensa del territorio como acto simbólico, genera simpatías internas pero también antipatías entre pobladores de ambos distritos, quienes terminan enfrentados por discursos que rara vez se traducen en soluciones concretas.
Más de 20 años sin resultados concluyentes
Pese a los múltiples expedientes, mesas técnicas y debates interinstitucionales, hasta la fecha no se han presentado resultados definitivos para zanjar la disputa. El proceso se encuentra marcado por:
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Informes técnicos demorados o inconclusos.
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Percepciones de parcialización por parte de la ciudadanía.
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Ausencia de una estrategia articulada entre municipios, provincia y región.
Estas dificultades alimentan la idea de que el tema es manejado más como un instrumento político coyuntural que como un problema territorial que exige rigor técnico e institucional.
Autoridades actuales: Villazana y Apolinario refuerzan sus posiciones
En el escenario actual, las gestiones de Óscar Villazana (alcalde de Pangoa) y Jhony Apolinario (alcalde de Mazamari) mantienen líneas de defensa territorial firmes, cada uno respaldado por equipos técnicos que buscan sustentar sus argumentos con cartografía, historia y ocupación efectiva del espacio.
Sin embargo, la prolongada falta de resultados ha generado un profundo escepticismo en sectores de ambas poblaciones. Analistas locales —llamados popularmente “opinólogos”— y dirigentes comunales señalan dudas respecto a la imparcialidad de la Sub Gerencia Regional de Acondicionamiento Territorial de Junín, institución que tiene la responsabilidad de conducir el proceso técnico.
El fantasma del “pacto de caballeros”

( Foto referencial creado con IA para ilustración de contenido)
En Pangoa, una parte de la dirigencia teme que vuelva a reproducirse lo que localmente se denomina el “pacto de caballeros”, un supuesto acuerdo informal que en procesos anteriores habría beneficiado al distrito de Mazamari cuando el conflicto parecía avanzar hacia un cierre.
Si bien no existen pruebas documentales que sustenten esta versión, la percepción social tiene fuerza política. En contextos electorales, esa narrativa puede reactivarse y moldear la conducta del electorado.
Impacto en la campaña provincial
Un punto clave es el efecto que este conflicto podría tener en la campaña municipal provincial de Satipo, donde Óscar Villazana es uno de los candidatos visibles. Para parte del electorado de Pangoa, un eventual mal manejo del tema o la sospecha de concesiones territoriales podría restarle apoyo político, especialmente en comunidades que ven la defensa territorial como un asunto de identidad y dignidad distrital.
Por otro lado, Mazamari podría utilizar la narrativa opuesta: presentarse como víctima de intentos de afectación territorial o como la parte más organizada técnicamente, dependiendo de cómo evolucione el discurso de la campaña.
Conclusión
El conflicto limítrofe entre Mazamari y Pangoa es más que una disputa cartográfica: es un fenómeno sociopolítico que se reactiva cada ciclo electoral, alimentado por identidades locales, discursos políticos y la persistente ausencia de una resolución técnica definitiva.
Mientras no exista una definición clara y un proceso institucional transparente, el tema continuará funcionando como arma política, como fuente de desconfianza y como un factor de inestabilidad en los procesos electorales de la provincia de Satipo.

